Ayer comencé mi período de reemplazo del jefe y la jornada recién se puso entretenida en la tarde, pero dejó consecuencias que lamentar en el plano emocional.
Esto porque mis viejos andaban por esta ciudad por motivos médicos y al mediaodía no pude reunirme con ellos para almorzar - tal como indica la costumbre - debido a que tenía que esperar una información de alta necesidad en el diario. Mis viejos lo entendieron porque saben que la pega es así.
Más tarde, tenían que ir al doc y conocer los resultados de unos exámenes: Me llamaron para que los acompañara un rato y tomaramos un helado juntos. No lo pude hacer porque esperaba el despacho de un colega. Mis viejos lo entendieron porque saben que la pega es así.
Luego, mis queridos padres me sorprendieron al visitarme a la oficina.Venían cansados y con ganas de hablar de cómo les había ido en su jornada médica. Los pude escuchar a medias, porque la urgencia de la información me obligaba a conseguir material en los tribunales de famialia antes de que éstos cerraran. Mis viejos los entendieron porque saben que la pega es así.
Debo reconocer que después de llegar a la tranquilidad de la casa y ver la comida y las sorpresas que me dejaron, reflexioné sobre el tema y pude comprender el inmenso amor que los padres tienen hacia uno y cuan comprensivos pueden ser. Me conmovió ese gesto implícito, más aun cuando siempre he defendido que la idea que la familia está por sobre todo y al llegar los hechos, veo que la idea se va al tacho de la basura.
Viejo, vieja. Discúlpenme por cómo me porté ayer. Espero que nunca se repita y que en el futuro les dé el espacio que se merecen. Los quiero una eternidad
viernes, febrero 02, 2007
jueves, febrero 01, 2007
Sigo esperando
Es interminable la lista de cosas que aun sigo esperando y otras que confío que darán un giro positivo a esta rutinaria y poco productiva vida que llevo. Por algunas trato de luchar diariamente, esperando en que en algún momento se vea la luz al final del túnel y pueda decir finalmente: estoy tranquilo y satisfecho. Las otras las cosas las dejo al destino porque dudo poder cambiar el curso de algunas partes de mi historia.
Aun no tengo el arrojo para tomar las decisiones radicales que necesito para estar bien conmigo y es básicamente por el temor a lo desconocido, el miedo a enfrentarme al mundo sin armas y al conformismo vago que hace que autocompadezca mis penurias y aumente mi modorra espiritual.
Son muchas las cosas que espero, eso es algo que ustedes saben demasiado y que ya los aburro con lo mismo. Pero si hay algo que espero con más ansias es que algún día, en algún mágico momento, tú puedas llegar.
Y ahora estos párrafos se encaminan especialmente a tí, a la compañera que en algún momento deberá llegar a mi lado para juntos hacer frente a esta constante batalla que es vivir día a día. Anhelo un beso tuyo en la mañana, la suavidad de tu cuerpo, tu incondicional compañía y tu infinita comprensión con mi forma de ver y sentir.
Trato de verte e imaginarte en medio de esta masa de gente, pero me cuesta poder diferenciar voces y caras. Es agotador el ejercicio de buscarte porque no sé si alguna vez nos encontramos en el camino, conversamos en algún lugar o cruzamos miradas. O tal vez nunca nos hemos encontrado y ahora estás distante, perdida.
Pero aun no pierdo la esperanza de estar juntos y cultivar día a día una complicidad abosoluta y radical, que nos recargue de energía y pasión. Ir a un lugar en donde todo el pesimismo y la mala energía desaparezcan y lograr mirarnos en paz.
Puede que llegues hoy a mi lado, puede que que sea en meses más. Sólo te pido que llegues.
Aun no tengo el arrojo para tomar las decisiones radicales que necesito para estar bien conmigo y es básicamente por el temor a lo desconocido, el miedo a enfrentarme al mundo sin armas y al conformismo vago que hace que autocompadezca mis penurias y aumente mi modorra espiritual.
Son muchas las cosas que espero, eso es algo que ustedes saben demasiado y que ya los aburro con lo mismo. Pero si hay algo que espero con más ansias es que algún día, en algún mágico momento, tú puedas llegar.
Y ahora estos párrafos se encaminan especialmente a tí, a la compañera que en algún momento deberá llegar a mi lado para juntos hacer frente a esta constante batalla que es vivir día a día. Anhelo un beso tuyo en la mañana, la suavidad de tu cuerpo, tu incondicional compañía y tu infinita comprensión con mi forma de ver y sentir.
Trato de verte e imaginarte en medio de esta masa de gente, pero me cuesta poder diferenciar voces y caras. Es agotador el ejercicio de buscarte porque no sé si alguna vez nos encontramos en el camino, conversamos en algún lugar o cruzamos miradas. O tal vez nunca nos hemos encontrado y ahora estás distante, perdida.
Pero aun no pierdo la esperanza de estar juntos y cultivar día a día una complicidad abosoluta y radical, que nos recargue de energía y pasión. Ir a un lugar en donde todo el pesimismo y la mala energía desaparezcan y lograr mirarnos en paz.
Puede que llegues hoy a mi lado, puede que que sea en meses más. Sólo te pido que llegues.
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