Ayer comencé mi período de reemplazo del jefe y la jornada recién se puso entretenida en la tarde, pero dejó consecuencias que lamentar en el plano emocional.
Esto porque mis viejos andaban por esta ciudad por motivos médicos y al mediaodía no pude reunirme con ellos para almorzar - tal como indica la costumbre - debido a que tenía que esperar una información de alta necesidad en el diario. Mis viejos lo entendieron porque saben que la pega es así.
Más tarde, tenían que ir al doc y conocer los resultados de unos exámenes: Me llamaron para que los acompañara un rato y tomaramos un helado juntos. No lo pude hacer porque esperaba el despacho de un colega. Mis viejos lo entendieron porque saben que la pega es así.
Luego, mis queridos padres me sorprendieron al visitarme a la oficina.Venían cansados y con ganas de hablar de cómo les había ido en su jornada médica. Los pude escuchar a medias, porque la urgencia de la información me obligaba a conseguir material en los tribunales de famialia antes de que éstos cerraran. Mis viejos los entendieron porque saben que la pega es así.
Debo reconocer que después de llegar a la tranquilidad de la casa y ver la comida y las sorpresas que me dejaron, reflexioné sobre el tema y pude comprender el inmenso amor que los padres tienen hacia uno y cuan comprensivos pueden ser. Me conmovió ese gesto implícito, más aun cuando siempre he defendido que la idea que la familia está por sobre todo y al llegar los hechos, veo que la idea se va al tacho de la basura.
Viejo, vieja. Discúlpenme por cómo me porté ayer. Espero que nunca se repita y que en el futuro les dé el espacio que se merecen. Los quiero una eternidad
viernes, febrero 02, 2007
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1 comentario:
Leso, asi es la pega, y cierto, toda la razón, los padres son tan incondicionales que casi aburren, pero si no lo fueran que desprotegidos nos sentiríamos tantas veces. Cariños
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