La guerra no declarada entre Israel y Líbano, que ya lleva 18 días, sólo ha generado asombro en la comunidad mundial al ver la cantidad impresionante de bombardeos y que tuvo- hasta el momento- su punto más álgido con la matanza de Qaná, donde murieron más de 55 personas de las cuales 25 eran inocentes niños.
Lo peor es que este conflicto ha tenido la mirada complaciente de los más poderosos y de aquellos que sí podrían detener esta matanza indiscriminada, en una región que de a poco cambia la arena y el agua por sangre. Como siempre, Estados Unidos mira al horizonte cuando su amigo Israel tiene sus bravatas coloniales. La ONU ya demuestra con creces que es una institución perdida e irrespetada, lo que debería ser objeto de análisis por parte de sus integrantes.
Israel muestra tener un ataque de amnesia fuera de todo nivel. Su ancestral historia recuerda la épica batalla entre David y Goliat, motivo de orgullo para el pueblo judío y que ha marcado su interminable lucha por hacerse respetar a través de la historia y que le permitió resurgir después de ese episodio negro conocido como el Holocausto.
Pero eso es historia que hoy no les conviene recordar y mejor aun, conviene enterrar. Israel apuesta todo su capacidad armamentística a destruit todo lo que tenga tufillo a musulmán, al que consideran casi una peste de la cual deben protegerse con muros. Ya lo ha comprobado el pueblo palestino, sirio, libanés y árabe en general.
Irak se transformó en su momento en una amenaza para "el mundo libre", basado en una teoría barata y falsa que aseguraba su tenencia de armas de destrucción química. Un golpeado pueblo ha tenido que lidiar con las nuevas costumbres de vida occidentales, incluso faltando el respeto a sus tradiciones emanadas de una fuerte raíz religiosa.
Irán también tiene la misma denominación sobre su frente, nacida bajo amenzas basadas en cálculos erróneos, actitudes paranoícas y deseos comerciales de controlar grandes pozos petroleros que por lo menos a Estados Unidos le permitirían mantener por más de 100 años su producción y estándar de vida sin siquiera perforar dramáticamante sus propias reservas de crudo.
Sin embargo, Israel posee tecnología militar de punta, incluso similar a Estados Unidos. A eso hay que sumar sus armas biológicas, químicas y nucleares, pero no es considerada una amenaza pese a sus habituales ataques a sus vecinos.
¿Silencio cómplice o temor a denunciar la verdad?. Basta con revisar la posesión de los medios más importantes a nivel global para encontrar capitales israelíes en cada uno de ellos. Por eso que no podemos observar más allá de una guerra de "nintendo", lejana y poco interesante.
Es un buen momento para pensar en esto, aunque sean cinco minutos....
domingo, julio 30, 2006
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