
Durante la semana pasada tuve la oportunidad de acompañar a una amiga y ex colega de pega a distintas zonas rurales de la zona sur de la provincia de Arauco, específicamente en la zona mapuche, para aplicar unas encuestas sociales. No fui a realizar ese trabajo en especial, sino que sólo me dediqué a conducir el auto por distintos caminos rurales de difícil acceso.
Bueno...como pasamos tanto tiempo juntos y con ella nos conocemos desde los cinco años, tenemos la libertad de hablar de todo y de todos y uno de esa temáticas se refirió al cierre de los círculos. Personalmente es un tema que me complica, ya que mi tendencia a darle más de una vuelta de tuerca a las cosas hace que los problemáticas de mi vida no desaparezcan tan facilmente.
Hay muchas situaciones que nunca pude dar por cerradas y de las cuales aun mantengo la esperanza que se puedan solucionar. Pero es eso, esperanzas, ya que sé que la dura realidad se encarga de enrostrarme los errores cometidos y no perdonados.
Y es cierto, el no poder cerrar esos capítulos de la vida provocan más daños que el hecho en sí. Son condenas espirituales que permanecen, que insiten, que molestan.
Qué hacer fente a eso?. Alguien tiene una respuesta decente?. La verdad es que la mayoría de la gente con la cual converso esto me dice que es necesario hace ese esfuerzo, pero veo que también ellos mantienen esos karmas que no los dejan tranquilos. El eterno ritual de aconsejar sin poder aplicar esos planteamientos a la vida de cada uno se hace presente.
Sin duda que algo se debe hacer, aunque eso implique un desapego a una persona o a una situación en particular. Cuesta mucho hacerlo, se gasta demasiada energía en ello y a veces la pena puede ser grande, pero vale la pena hace eso antes de que los cuestionamientos consuman el alma.
A veces, los resultados pueden ser positivos...veremos más adelante, cuando las heridas sanen.
Bueno...como pasamos tanto tiempo juntos y con ella nos conocemos desde los cinco años, tenemos la libertad de hablar de todo y de todos y uno de esa temáticas se refirió al cierre de los círculos. Personalmente es un tema que me complica, ya que mi tendencia a darle más de una vuelta de tuerca a las cosas hace que los problemáticas de mi vida no desaparezcan tan facilmente.
Hay muchas situaciones que nunca pude dar por cerradas y de las cuales aun mantengo la esperanza que se puedan solucionar. Pero es eso, esperanzas, ya que sé que la dura realidad se encarga de enrostrarme los errores cometidos y no perdonados.
Y es cierto, el no poder cerrar esos capítulos de la vida provocan más daños que el hecho en sí. Son condenas espirituales que permanecen, que insiten, que molestan.
Qué hacer fente a eso?. Alguien tiene una respuesta decente?. La verdad es que la mayoría de la gente con la cual converso esto me dice que es necesario hace ese esfuerzo, pero veo que también ellos mantienen esos karmas que no los dejan tranquilos. El eterno ritual de aconsejar sin poder aplicar esos planteamientos a la vida de cada uno se hace presente.
Sin duda que algo se debe hacer, aunque eso implique un desapego a una persona o a una situación en particular. Cuesta mucho hacerlo, se gasta demasiada energía en ello y a veces la pena puede ser grande, pero vale la pena hace eso antes de que los cuestionamientos consuman el alma.
A veces, los resultados pueden ser positivos...veremos más adelante, cuando las heridas sanen.
1 comentario:
Creo que la respuesta a la frase "Alfonso es puro sentimiento" está explicada de sobra en lo que has escrito y en sí misma. Pero si necesitas operacionalización, me la juego por: constante estado melancólico con tendencias depresivas, respuestas viscerales a los estímulos, necesidad de proteger su imagen y su estatus ante los demás, aunque por dentro quien patalea, se cae a pedazos y sea lo que menos le importa o más dolor le causa.
Estoy segura que me vas a pedir más explicaciones por cada una de las frases anteriores. Pues no lo hagas. Está todo bastante claro para mí entender. Quizás no tanto para vuestra merced, pero creo que al tratar de desmenuzar un decir tan explícito como "Alfonso es puro sentimiento", es inevitable caer en faltas de todo tipo.
Sí, yo también he sentido una desesperación tremenda ante los acotencimientos que parecen favorecer a otros, mientras a mí me dejan estancada. Lo he superado, eso sí. Ya comprendí que no triunfé (en mi propia y justa concepción del éxito personal) a los 25 años; lo más probable es que no lo haga a los 30 ni a los 40. Pero ¿sabes?, me da igual. Algo aprendí de toda esa desesperación: la vida mientras sea vida o lo que cada cuál comprende de ella, tiene un futuro. Mis metas no se acaban hoy ni mañana. Mis verdaderos deseos estarán allí mismo donde los dejé cuando la tormenta que siempre arrecia, pase, y vuelva a pasar, y se vaya una, otra, otra vez. Puede que a lo 70 años recién me sienta con la convicción necesaria par decir "sí, lo he hecho todo", o "bien, logré ese algo que pensé lograr a los 25, pero no pude".
Esto está lejos de ser un consejo. Menos para ti, que sueles no aceptar consejos de gente como yo. En fin, somos diferentes, a veces tan iguales, pero diferentes.
Algo más. Este blog se pone más interesante cuando es el verdadero Alfonso el que escribe y no el mercurial periodista de los fines de semana. Suena cursi, pero para los que nos conocemos de maneras tan íntimas, siempre es más interesante el cuesco de cada cual que es la cáscara de la fruta.
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